Nos encontramos otra vez, nuevamente tu mirada y el compás de esos pechos me volvió loco. Ahora fue diferente, ahora tu me pediste un cigarro, espera eso siempre lo haces, pero bueno, yo siempre te lo daré con gusto. Estuvimos platicando, acerca de como hemos desperdiciado parte de nuestra vida en tristes pero a la vez hilarantes aventuras, se acaban los cigarros y decido ir a comprar mas, sabes que nunca harán falta. Continuamos charlando, ahora sobre el imbécil de tu exnovio, sabes que es un verdadero pelmazo pero joder, no puedes dejar de hablar de él, se termina otro cigarrillo, veo alguna especie de cristaleo y brota una lágrima de tu cara, trato de no reirme y no se que hacer, solo se me ocurre intentar abrazarte esperando a que lo correspondas y no quedar como otro tarado, me abrazas y siento tus senos sobre mi tórax, oh que feliz soy. Encendemos otro cigarrillo y nos quedamos en silencio durante algunos minutos, ya es tarde y debemos irnos.
No traes vehículo, me ofrezco a llevarte, durante el camino escuchamos la música que a ti te gusta, asqueroso pop, pero bueno mientras tu estes féliz creo que lo demás no importa, encendemos otro cigarro, me agarras la mano y comienzas a decirme las tonterias de siempre, si lo se, soy demasiado atento, demasiado gentil, demasiado inteligente, demasiado lindo pero nah, eso no vale ahora. Aprietas mi mano y siento como mi corazón palpita y a la vez tengo una potente erección, trato de no distraerme pero en un alto, volteo y veo tu cara, ha cambiado, las lagrimas han escurrido tu maquillaje, el tiempo y el abuso de los cosméticos han hecho estragos sobre tu linda cara, pero no importa, sigues brillando como si fuera el primer día que te conocí, sonries y yo también lo hago, tus dientes estan cada vez mas amarillos de tanto que fumas, no importa, son hermosos, tus labios partidos y tus ojos, joder, como olvidarlos.
Hemos llegado a tu casa, las despedidas siempre tan amargas, no quisiera que pasará, antes de bajarte seguimos conversando y encendemos el ultimo cigarrillo, estamos los dos dentro del auto viendo al horizonte, pensando infinidad de pendejadas, yo pensando en ti, en tu silueta, en tu cara, en tus senos, en ti… se acaba el tiempo, nos decimos las frases de siempre, nos deseamos buenas vibras y esas cochinadas, nos abrazamos nuevamente y nos quedamos viendo, algo raro pasa, nunca había sentido esto y no se que hacer.. nos sonrojamos y nos despedimos. En el transcurso a mi casa, escuchando la canción que tanto nos gusta, termino con otro cigarro, cochino corazón solías ser chévere.