El otro día llegué borracho a mi casa, normalmente o casi siempre hacia el menos ruido posible para evitar despertar a mis padres y que se dieran cuenta de mi estado, pero ese otro día fue diferente…
Llegué no tan borracho puesto que todavía me acuerdo, pero si con un aliento bastante fuerte provocado por el consumo exagerado de brandy y tabaco, sin nada de alimento, solo eso y noté que la habitación de mis padres además de abierta la puerta, el televisor se encontraba encendido y noté que mi madre estaba despierta con una cara de encabronamiento por mi estado (me venía riendo por un chiste viejísimo) entonces ingreso a su habitación y solo me dice “Mañana hablamos, ya vete a dormir” como siempre me decía siempre que me veía borracho, y ahora fue diferente, le dije: “No, vamos a hablar ahora”. Me acoste en su cama, en medio de mis padres como cuando era un chamaco, y comencé a platicarles el porque, como me sentía, porque bebía, cosas que normalmente sobrio no haría, les comenté todas las cosas que me molestan en la casa, el hecho de que mi padre me haya despojado de mi carro clásico, el hecho de que el otro carro se lo hayan dado a mi hermana supuestamente para que no batallara mientras que cuando yo estaba en la universidad, tuve muchas veces que “puchar” mi lata volkswagen y que me dejen a mi como cualquier vago. También muchas cosas, como el hecho de que la niña tenga plan nomas por mero orgullo “Ya que su novio, le ponía saldo y mi mamá no quería que dependiera de nadie” cuando yo tengo que mendigar 50 pesos de saldo por quincena, y muchos otros detalles aparentemente pendejos, pero que poco a poco van llenando el cántaro.
Estaba harto de aguantar y aguantar, el ser siempre “el buena onda” el “bueno, no hay pedo, luego para mi” ya me sentía harto y creo que fue muy bien para mi expresarles mi malestar en casa, obvio mis padres no me dieron la razón, les valió un comino practicamente, mi madre se levantó y se fue a dormir al cuarto de mi hermana y mi padre me corrió de su cuarto, les hice ver lo poco que les interesa su hijo, ya que nunca se han preocupado por hablar con él, ni que siente, ni que piensa, ni que nada, simplemente se dedican a presumirlo como “su doctor”. Me largue a mi cuarto, me puse a escuchar música y nuevamente a seguir mi rutina. Comienzo a cansarme.


